El experimento GEO600 busca, desde hace siete años, ondas gravitacionales, generadas por densos objetos astronómicos como las estrellas de neutrones y los agujeros negros. Hasta ahora, esta instalación alemana no detectó ninguna onda gravitacional, pero quizás, podría haber realizado un increíble descubrimiento.
Durante varios meses, los miembros del equipo del experimento GEO600 estuvieron intentando resolver el misterio. Un inexplicable ruido plagaba su gigantesco detector.
Ahora, Craig Hogan, un físico de Fermilab, dice que GEO600 tropezó con el límite fundamental del espacio-tiempo. Hogan afirmó que si el espacio-tiempo es un granuloso holograma, puede pensarse al universo como una esfera cuya superficie exterior está pegada en cuadrados del tamaño de la longitud de Planck, cada uno conteniendo un bit de información. Este principio dice que la cantidad de información del exterior debe coincidir con el número de bits contenidos dentro del volumen del universo.
Los detectores de ondas gravitacionales como GEO600 son esencialmente "reglas" increíblemente sensibles. La idea es que si una onda gravitacional pasa a través del experimento, alternativamente extendería el espacio en una dirección y lo comprimiría en otro.
"Si el resultado de GEO600 es lo que sospecho que es, luego, todos vivimos en un gigantesco holograma cósmico", espetó Hogan.


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